Detrás de la inconciencia

Ha sido un nublarse cotidiano
¿quién nos puso como dueños de la verdad
Si no hemos podido con nuestra verdad a cuestas?
Ha sido difícil este extrañar y no hay remedio
Viento removiendo las cenizas del continuo espinarse
No es una revolución es lugar común el abandono
Creernos vencedores y ser derrotados
¿Cómo sobrevivir a los pudores inciertos?
Inventar nuevas imágenes de la muerte
Inventar la novedad primigenia de los tactos
Te quedas con mi voz y yo en silencio
En oculta sombra me he depositado
Aprenderé del tic tac de los relojes para volverme tedio
Espera de ilusiones y espejo de intransigencias
Hoy no me puedo mirar en la quietud de tu inocencia
Hoy me siento charco y todos caminan a mi alrededor
Estás acá en el corazón y no me estalla la dicha
Un llanto sordo no me deja respirar
así es tu luz y quiero devorarte
Quizá nunca nos pertenecimos como pensamos
Quizá tu desconfianza soltó sus furias
Y es el verso el único rescoldo
Lo que nos salva del ensimismamiento y el suicidio
Yo y tú atravesando las montañas
Tú y yo en una gramática inventada que nada cuenta
Eres y soy esa voluntad de los eclipses
Estás y no estás en esta ciudad que desespera
Nos debemos tantos mitos inventados en la aurora
Para qué la indiferencia si eres karma y nube que se llueve
Llovizna en la ciudad a la que no pertenezco
Donde te armas de las coplas y las voces sobrehumanas
No existe abismo más que mi profundidad de sueño
Eres espada hueso que camina
un ojo gármico apenas dibujado en la ceniza
Millones de clavos caen en círculo
Siempre en círculo limpiaré esas lágrimas
Voy a encerrarme en la página
El único rincón en que puedo purgarme de tu nombre


Poema Detrás de la inconciencia - Adán Echeverría