Criaturas para la recién casada (la higuera)

Está desde siempre. Antes que la casa fuese siquiera un pensa-
miento. Ha crecido desmadejada y aérea, nutriéndose de linfas sub-
terráneas. Como una madre vegetal, una madre joven, sibilina, fecunda,
ampara el gorjeo sexual de los gorriones en un rincón del patio y
atestigua los encuentros de la señora y los gatos. Por la noche es un
manchón de ceniza contra la barda y sus frutos carbones que se
encienden por dentro. (Los niños trozan con los dientes el fruto que
les muestra su entraña rosácea, húmeda, y giran en torno al tronco
mientras meten sus lenguas en la pulpa desgarrada.) Por la mañana
la higuera se baña con el sol de tu deseo.


Poema Criaturas para la recién casada (la higuera) - Jorge Esquinca