Como una tumba después de un terremoto

Hoy tengo el corazón hecho un nudo.
Del subsuelo de mi alma emergen
Como en un remanso que devora
Manos que se agitan, gritos urgentes.

Amanecí como arrasado, roto,
Como un campamento devastado.
Como una iglesia profanada
Como una tumba después de un terremoto

Como a una cruz o a un timón, los dos,
Como a un bastón o a un mediodía
Quise atrapar tu nombre que pasaba
Pero las manos de quedarte no eran mías

La vida arrecia con rosas o puñales:
O como el pan de trigo o como el de veneno.
No me importa una muerte equivocada
Yo sé cuál es el pan que quiero
Si el pan de despertar no es morir sueños

Pero no quiero que mueras con mi muerte
No quiero inundarte con suicidio
Yo te invito a mi mesa, está servida
Pero el pan, amor, es sólo mío.

En mi vida verás fotografías
Y unos viejos floreros atendidos
Hay un sótano de rito inaccesible
Sin embargo no hay nada prohibido.

En mi vida no hay puertas para abrirte
Puedes pasar con sólo una mirada
Pero antes de entrar, quiero decirte
Algunas cosas que ya están gastadas.

Si te bastan estas pocas herramientas,
El poco combustible de mi lámpara,
Mis manos un poco enronquecidas,
Y mis ojos con restos de batallas,

Ya puedes pasar y acomodarte
Descálzate, si quieres, todo es tuyo.
Tengo sólo otra cosa que contarte:
Entre estas sillas y estos muebles sucios

Hay algo nuevo que he encontrado
Algo que entró recién junto contigo
Que no tiene nada viejo ni gastado
Algo que soy de verdad mucho más niño
Algo que nunca había cultivado
Algo mágico que me hace ser más vivo
Es que nunca he estado enamorado.


Poema Como una tumba después de un terremoto - Jorge Lemoine y Bosshardt