Circe

Lo llamaste destino, fueron sólo

Brazos de una mujer que te envolvieron,

Unos labios muy dulces, como el sueño.

Nada pudiste hacer, sólo vencerte

Hacia ese amor de mar embravecido.

Destino lo llamaste, y fue el enigma

De un cuello que se inclina, el abandono

Fatal de unos cabellos. Uno a uno

Ordenó los instantes, como adobes

Que levantan murallas sin memoria.


Poema Circe - Miguel Florián