Cayó por fin en la espumosa y turbia
Recia corriente, y descendió al abismo
Para no subir más a la serena
Y tersa superficie. En lo más íntimo
Del noble corazón ya lastimado,
Resonó el golpe doloroso y frío
Que ahogando la esperanza
Hace abatir los ánimos altivos,
Y plegando las alas torvo y mudo,
En densa niebla se envolvió su espíritu.