Carta Íntima a mi madre

Madre mía,
¿quién me diera
Ser la carta que te envía,
Desde lejos, como una ave mensajera,
Tu Manuel? –
Esta carta, que como ave mensajera,
En tus manos adoradas
Y á la luz de tus miradas,
Extendiera
Sus al itas de papel. .
Cuando leas estas l íneas, goza mucho. . .
(Que me afl i jo
Si tú sufres por tu hi jo)
Goza mucho….. .
Y sonríe…y habla, madre, porque así
Me parece que te miro, que te escucho,
Que mis frases en tus labios son los besos,
Que en mi carta dejo impresos
Para ti!
Mi mano temblorosa escribe aquestas
Hojas.. .
No quisiera referirte mis congojas,
Pero es tánto
Lo que siento, que es vano todo empeño:
Que sufriendo tánto, tánto,
Mi corazón es pequeño.
¿Cómo hacer que f inja calma,
Si hasta letras he borrado con las gotas de mi l lanto?
¡Ay!
Me f iguro que en mi daño siempre piensas!
¡Madrecita de mi alma,
Cuántas penas tan profundas, tan inmensas,
En el fondo de mi alma
Sólo hay!. . .. ..
Largo tiempo, desde niño,
Separado
De tu lado. . ..
Como un huérfano á quien faltan las caricias,
Los cuidados, las ternuras, las del icias
Del cariño
Maternal!
Me recuerdo aquel momento: yo de hinojos,
Y tu mano sobre mi infanti l cabeza,
Muchas lágrimas de duelo ¡que tristeza!
¡mi primer dolor fatal!
Con la paz de la inocencia,
Cuando en los primeros años,
Sin engaños,
De otro modo
Todo es fe, todo es esperanza y amor todo,
Mi existencia
En las aulas de lugares muy extraños
A los l ibros consagré.
Y en la ciencia,
Traducidas en verdades
Inf initas ansiedades
Y terribles desengaños, sólo hal le. ..
Y secretos y misterios.
Después, madre, – l levé la mente i lusoria
De divinas ambiciones, de ideales muy risueños-,
Busqué en el Arte la Gloria.
Y el la, esquiva, burladora de mis sueños,
Con supremas ironías y desdenes, tristes, crudas
Me mostró
Deshojadas las coronas de laureles. ..
Los laureles que marchitos alfombraban
El sendero que cruzaban
Las que ríen, inconscientes,
De las frentes
Pensadoras que la Gloria coronó.
¡Madrecita de mi alma: ya la vida
Me parece una quimera. . .
Una sombra pasajera.. .
De un ensueño la i lusión desvanecida!
Si pudiera,
Cuántas cosas te dijera,
Que no caben en un trozo de papel.
Y pensando en esa calma
Del que muere,
A la Muerte yo le he dicho, que me espere,
Que aun me quedas en la vida ¡Madrecita de mi
Alma!
Y que sea bienvenida
Si le faltas en la vida a tu Manuel!


Poema Carta Íntima a mi madre - Manuel Álvarez Magaña