Calle de la estrella

Convertiré mi aldea en santuario
donde el anciano que seré dirá
sus últimas palabras que éstas sueñan
entre bardas, garberas, olmos secos,
eras que ya no son, pozos, encinas,
en la soledad blanca de sus calles
donde el niño que soy me está aguardando.

Los años luz que habré sido,
las horas que soy y pierdo,
las palabras que piden socorro a quien las ama,
convertirán mi aldea en santuario,
la sed en epitafio, el fuego en fecha.

Se apagarán los nombres
y se encenderán otros. Vivirán
los que vengan como los que no fuimos:
de milagro, deprisa, de estrellas apagadas,
con nuevas voces y los mismos miedos.

Y alguien, tal vez un niño en otra escuela,
preguntará un buen día
qué significa la palabra aldea.


Poema Calle de la estrella - Juan Vicente Piqueras