Asunción del poeta

No la cerca el perfume ni la espina
(esa espina que hiere como esquirla)
Nada habrá que pretenda consumirla.
Tiene luz de la estrella matutina.

Luz de perpetuidad que no declina.
Rebrote del aroma. Al asumirla
El poeta, ya sabe como asirla
Si con la frente grave se le inclina.

Así estará la rosa rediviva.
Así de tan sencillo, que al decirlo
Por la sola palabra se reviva

Como revive en canto el dulce mirlo.
Y así se quedará libre o cautiva,
La rosa que al poeta ha de asumirlo.



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Poema Asunción del poeta - Rolando Elías