Arnoldo toribio

En el patio del Centro de Rehabilitación Gaspar García Laviana
no había nadie,
y cuando empezamos a hablar sobre el pasado
me dijiste de la muchacha
que en la Insurrección llegó a una gasolinera
y llevaba una rosa en la mano y un pañuelo
como contraseñas para el operativo
(tú con tu distintivo)
y cuando se encontraron
ella se sorprendió porque era tu propia hermana.
Ambos estaban en la lucha clandestina
y no lo sabían.
Me platicaste, Arnoldo, de tu madre,
cómo la golpeó la guardia hasta reventarla
pero ella no te delató nunca
y no lloraba para darte más valor.
Estamos en la Revolución y tú en silla de ruedas
por la bala que perforó tu médula
y que no te deja caminar
(aún tienes la bala en la columna)
y eres alegre y optimista,
poeta.
/…

Eres mi amigo, por eso platicamos,
aunque dices que no te gusta recordar.
No podré olvidar las lágrimas que vi hoy
y que te hacían brillar más los ojos
en la oscuridad del patio,
porque has llorado en silencio
mientras hablabas conmigo de tu participación
en los entrenamientos preinsurrecionales,
de las bombas,
los operativos en Diriamba
donde aún viven tus hermanos,
donde aún vive tu mamá.



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Poema Arnoldo toribio - Mayra Jiménez