Aquel pastor

Aquel pastor, que pajizo
Un vestido hizo en la aldea
Y por volverlo encarnado
Gotas de sangre le cuesta

(es tan costosa la gala,
Que ha comprado cinco piezas
De grana, que le hizo Tiro
En el blanco de una oblea),

Hoy sale en santa Lucía
Y ofrece a todos su mesa,
Que es la vida perdurable
Contar el regalo de ella.

Se casa en casa Bernardo,
Que en pruebas de su limpieza
Un hábito da a la novia
Y en su orden la encomienda.

En el raso de los cielos
Hale cortado la tela:
Mucho durará el vestido
Por ser gala sempiterna.

Toda de blanco la viste,
Y en la cruz roja le muestra
La pureza de su sangre,
Dulce candor de sus venas.

La novia el alma le ofrece
Con mucha gracia dispuesta,
En tres potencias su dote,
En la condición su suegra.

Si calidad sólo busca
En su profesión por prenda,
Sin duda es galán de la alma
Pues se paga de finezas.

De fina y enamorada
Con sus tres votos profesa,
Y para no errar el caso
Toma en Bernardo la regla.

Este favor que recibe
Es una merced muy cierta,
Que pasará a señoría
Cuando se vea abadesa


Poema Aquel pastor - Bartolomé Leonardo de Argensola