Viste de ejemplo el tronco y de fiereza,
Este que ves Centímano arrogante,
Aun muerto, dura en el feroz semblante
El ánimo que opuso a tanta alteza.
Parias en humildad da a la grandeza
Del siempre vencedor Altitonante,
Y así el árbol humilde el arrogante
Rostro humilla, humillando su cabeza.
Señales mira en él del rayo ardiente
De Júpiter; respeta los despojos,
¡oh tú!, que admiras, triste, esta memoria.
Frescas aún viven en la altiva frente;
Toma en ella consejo, abre los ojos,
Y vete, que harto debes a su historia.