Vii

La puerta se abre como una hembra:

Atraviesa las murallas de par en par.

Otoño resbala con ojeras de sangre

Sobre superficies de pared enemiga.

El roble de las maderas es cárcel de clavos:

Por entre las vetas hienden y sollozan.

Aletean en espiras hormigueros rojos.

Óxido de bisagras se descompone en lluvia.

La puerta se abre como una vaca:

Espumosamente mugen los goznes.

El cárdeno latido del crepúsculo

Ha acampado más allá del centinela.

Invisible pasa una mariposa de polvo


Poema Vii - Agustín Delgado