Tríptico, hombre y toro

I
El pañuelo rompe el aire como difunto conmovido o cuchillo, y anuda su miedo;
La muerte y la duda, el hombre que cabalga sobre el lomo movedizo de la bestia encandilada
Y la baba azufrada del asedio: bramazón, la fuerza dominada por el montado, su risa trágica,
El viento hediondo a guaro (como púa y el valor que aguijonea el griterío);
Cuerno que horada los asombros con fantasmas. Se levanta de la tierra una pestilencia,
Cascos y orines; la hombría y el orgullo ruedan vencidos.
El suelo asedia las patas y pezuñas, busca el honor del monta-toros.
El hombre derribado se retuerce, rota la quijada por la impotencia y la cornada victoriosa del astado.
II
Hay fiesta y dios mundano para todos, el pueblo gime ensombrecido; convoca su redondel,
El jolgorio universal y la muerte. Van a la lucha del toro y el hombre (enemigos del pavor);
Sienten el rostro del miedo cegado por la barra angustiada.
La paz del corazón y el temor para que termine carnal la pasión,
Con música, ovaciones cuando concluye el duelo. La espuela hiere con fuego el costado del semental,
Las manos rompen paisajes en el vacío, o controlan la soberbia carnosa del astado.
Las piernas, las amarras temblorosas y costillas del cuadrúpedo giran, se sacuden;
Saben de testículos que juegan; conocen en ambos la muerte del minotauro,
Y llega al final la vergüenza que asola.
III
Al hombre y el toro no los desata la sangre; respiran aires enemigos y lúdicos;
Huelen su derrota en las espuelas; o pasan el tiempo temiendo la victoria.
Enfrentan antiguos recuerdos, los acosa el insomnio; tocan la luz de sus ojos.
Un bramadero y el grito hediondo a muerte-quirina es redondel del hombre
Y la mujer impávidos hasta que triunfa la muerte.
La consorte del astado espera como alba antes que canten los gallos.
La mujer del montador reza antes que enluten su puerta.
El silencio abruma al torero, quien ama los duelos;
Y no amanece su destino si no está oyendo bramidos o amarra la soga a las puertas de su infierno.


Poema Tríptico, hombre y toro - Carlos Calero