Tormentas

Hijo de campesinos, fui educado
en el mito y terror de las tormentas.

Un rayo entró por una chimenea
e incineró a un anciano
que estaba haciendo pleita al amor de la lumbre.

Un pedrisco cayó sobre un muchacho
y le dejó abultada la cabeza, inservible.
A mí me ha granizado encima y me lo creo.

Nevascos hubo tales que el peso de la nieve
hundió tejados y acabó en estrago
lo que empezó milagro de pureza.

Y un diluvio que convirtió un majuelo
en barrizal de arenas movedizas
donde se hundió un pobre hombre
con su caballería.

Por eso cada vez que veo un relámpago
me estremezco con él, me asusto, espero
que suene el trueno, pienso
en el miedo heredado de mi madre,
la veo persignarse, y algo en mí
se persigna también ante el furor del cielo,
ruega que no se lleve la cosecha.

De qué cosecha hablo, por qué tiemblo.


Poema Tormentas - Juan Vicente Piqueras