A través de los campos otoñales
Regresan ella y él: alta y fornida,
Es una rosa que nació escondida
A la sombra de salvias y trigales.
El contempla sus formas virginales,
Y al mirarla a su lado enrojecida
Como un rojo clavel siente la vida
Que corre por sus venas a raudales.
Como turba de pájaros traviesos
Que dejase al salir rosadas huellas,
De las bocas escápanse los besos;
Y como recompensa a sus fatigas,
Arriba, en el azul, brotan estrellas,
Abajo, en el trigal, brotan espigas…