Remordimientos en traje de noche

¿Qué estoy haciendo aquí, qué hacemos todos

Copa en mano, apurando el indolente

Pitillo de la fiesta, tan tranquilos

Y pasándolo bien, como si nada

Sucediese en el mundo, como si

Tuviésemos derecho y fuese lógico?

Hagamos una pausa. Considero

Las desdichas del prójimo: una guerra

Remota, la sequía en las regiones

Del hemisferio sur, o una explosión

En una calle atónita, rompiendo

En mil pedazos cuerpos como el mío.

Cosas que causan víctimas, monstruosos

Terremotos, miseria. Y no obstante,

¿acáso es justo que la indiferencia

Sea cifra de culpabilidad?

Sabemos que convierte en inocente

A la víctima: haber sido la víctima,

Estar allí en el momento indicado,

Naciendo, paseando, siendo uno,

Como si no existiese una inocencia

Original, sino sólo complejos

Resortes del azar que repartiesen

Inocencias terribles.

Es así

Que el condenado a muerte inspira alguna

Simpatía. Nos consta que, a su vez,

Es víctima, instrumento de un designio

Inescrutable, brazo de otros móviles.

Y sobre todo, aquel a quien mató,

Qué fue sino uno más, otro culpable

Que cualquier circunstancia expuso un día

A mortal inocencia.

Por lo tanto

La indefensión redime, y al fin somos

Cada uno de nosotros potenciales

Víctimas y posibles inocentes,

Y ser culpables sólo es un estado

De probabilidad, como una espera.

Y estamos aquí solos, con la carga

De la culpable y frágil salvedad,

Sabiendo que pudimos ser los otros,

Nacer allí, pasar en ese instante,

Pero siendo nosotros y aliviados

Y pasándolo bien, que es lo más lógico.

Empuñando la copa y el pitillo

Como imposible escudo contra el miedo.


Poema Remordimientos en traje de noche - José Luis Piquero