Peregrino en la tierra

Peregrino en la tierra cantando melodias donde suben los hombres a nacer dentro de
un corazón. Peregrino proveniente de otras tierras. Extranjero.
Caminante. Visitante. Huésped que con el día, va retornando hacia el
dormido sol sobre la montaña; para volver a nacer y caminar en el
nacimiento de otro día, como el río de luz y lluvia con que el
invierno besa y cubre la semilla, para que la primavera la descubra
en su nueva explosion de fruto y de color, y en el otoño, se
desprende la hoja de la rama, y salta para hablarle al viento, y el
viento le canta, la mece, y la arrulla, en su viaje hasta el suelo,
alcanza la fecunda madre tierra, y la tierra la abraza, queriendo
aproximarla más y más a su silencioso corazón, y luego, entre el
amor y la sabia, sube la genética de una cancion de células y vida,
y va naciendo la hierba, para llenar el verdor del verano, en un
círculo de amor interminable: vegetal, mineral y cósmico dentro de
una misma canción de universo, como en el principio cuando Dios se
movía sobre el silencio y los espacios infinitos, y de sus palabras
nacieron las estaciones, los mundos y la tierra; y el espíritu del
hombre brotó del Espiritu de Dios, hundido en las eternidades
celestes. Mientras el movimiento, la materia y la energía fusionaban
espacios dentro de otros espacios, al nacimiento de los mundos y los
astros. La grandeza está más allá de la mente que pesa y se proyecta
con la agilidad relampagueante de la luz. Es como fruta madura
desprendida de la rama o luz de nebulosa retratando el resplandor
inmenso de la constelación. El espíritu está en la bellota que cae
al corazón para alcanzar la vida. Develar sus secretos y descubrir
la simiente de la inmortalidad dentro del hombre; grabada en los
pergaminos del corazón. Peregrino en la tierra para cantar bajo el
viento una canción de vida. Peregrino en la tierra con las manos del
día, donde el sol de otros mundos, va naciendo en mis manos. Mi
corazón palpita en el vuestro y en la misma morada, bajo el sol,
bajo el día, hacia el atardecer, hijo de un mismo corazón y de una
misma tierra, cubiertos por un mismo sol, la misma lluvia, la misma
sangre y el mismo amor. Dentro de una misma ciudad y un mismo
universo.



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Poema Peregrino en la tierra - César Lacayo