Imagínate ahora, esposa mía

Imagínate ahora, esposa mía, – tú, a quien mi alma reverente canto en estos versos tímidos te envía,- que, en tanta soledad y duelo tanto, […]



Sueños de sueños

Vine a verte, y dormías; y dormías tan muda y mansamente, que una rosa cerrada parecías. Era la siesta. – La morisca frente, sola en […]



El suspiro del moro

Canto Épico (Dedicado a mi hija Paulina) Y el Santo de Israel abrió su mano, y los dejó, y cayó en despeñadero el carro y […]