Paula

¿Nacer es la victoria? ¿Victoria sobre qué?
Desde la fiel certeza de tu cuerpo, mi pregunta te mira preguntarme.
No has vencido a la muerte. La muerte no es la nada anterior a la vida.
Lo milagroso es esto: vienes de lo sin nombre, de lo sin existencia.
Eras inconcebible. Ahora, concebida, eres el rostro más claro de la existencia.

Nosotros te miramos, tú avanzas por tu sueño.
¿En qué instante dejaste de ser nosotros? ¿Dónde la fisura, el deslinde?
Quisiéramos hallar en tu piel nuestra piel, en tu rostro dormido los rasgos que proclaman nuestro nombre.
Quisiéramos, tal vez, que fueras nuestro espejo, sin saber que tu rostro será, no doble:
Desafío. O algo más sencillo: certeza que dialoga y nos confirma en el hogar del tiempo.

Desde la fiel evidencia de tu cuerpo, la vida nos revive: el árbol es el fruto de sus frutos.

¿Quién eres, quién serás? Sin respuesta, fluyes desde tu luz, desde tu sangre:
Querencia que concibe su querer, latido que se inventa y te inventa cada día.
Amarrada a la rueda fatal de nuestra historia, te libera la simple alegría de ser.
Compartes nuestro tiempo, pero tu tiempo es otro: hebra firme en la trenza de lo vivido, de lo por vivir.

Te miramos, tú avanzas por tu sueño, en silencio.
Te miramos, callados, temerosos del juicio prematuro, del deseo excesivo.
Callamos, ignoramos, pensamos lo impensable, y la noche se aquieta,
Al pairo en este cuarto donde los ojos fulgen.

Saber y no saber son uno en nuestro asombro.



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Poema Paula - Jordi Doce