Nocturno (momento ii)

Y la larga experiencia – femeneidad rapaz
del ojo – ha descifrado en cierta boca triste
o impaciente ademán, o en traslúcida cera
de una carne vencida, al tasador más alto.
Lentos dedos resbalan, por la cadena, un dije,
del escote el confín, yerta gota cayendo,
amenazando al torso que se ahueca.


Poema Nocturno (momento ii) - Ana Rossetti