Mi alma quiere tener las claras rectas
De los desconcertantes arsenales
Y en su interior la música compleja
Y los sonidos limpios del dieciocho:
La ansiosa melodía inacabable
Que vuelve y cambia siempre y cambia y vuelve.
Mis ojos vieron para mi alma el Neva,
La plaza del comercio y conde duque,
Y para mi alma oyeron mis oídos
Total eclipse y una cosa rara,
Para mi alma, la inhóspita y abstracta.