MelancolÍa

En el borde de una tarde poco propicia

Al escándalo de la mentira,

Cuando nadie vigila los síntomas del tedio

Que te cerca, entregado a la rumia

De una melancolía espesa y sin origen,

Tu cuerpo se desvanece en el incierto placer

De deshojar el tiempo transcurrido.

Abres tu corazón al reconocimiento del fracaso,

Absorbes su enigmática dulzura,

Dejas el hueso al aire

Mientras hilvanas, hechizado,

Un cigarro tras otro frente al papel en blanco

De las horas venideras, las más ruines.

Ni siquiera te concedes

La añagaza de la misericordia.

Insistes, con la solemnidad venial de la costumbre,

En la vieja manía adquirida en la infancia:

Agregar el fulgor de lo sublime

A la rutina de los días,

Hacer veraces las palabras

Que han perdido prestigio entre los hombres.

Cede la tarde como el lento parpadeo del faro

En los veranos de tu memoria.

Te fascina

El vigor de su penumbra.

Todo cobra sentido bajo el manto que la niebla

Derrama sobre el mundo. Sólo te resta

Una humilde derrota que administrar en paz,

Una vida sin brillo, un tranquilo vagar

Hacia el edén del silencio

Y un rescoldo de emoción,

Casi una brasa: elegir

Entre dos sueños paralelos,

Dos aludes, dos fuegos apagados,

Dos cuerpos de mujer en la aspereza de tu piel.

Como los dos labios muertos de la misma herida.


Poema MelancolÍa - Alfredo Buxán