Los maestros se juegan al remate

Los maestros se juegan al remate
ya que “todo comienzo es bueno”.
El asunto es la clausura,
la voluntad de convento.
Habla de amor, habla de tiempo,
habla de hambre de los que padecen,
habla de las pequeñísimas cosas:
lápiz, bala, libélula, papeles
sobre la mesa con florero y cartas
sin abrir – esto da un distinción,
un estar aquí ocupado, en lo suyo-
largo desperezarse del gato, gimnasia,
gimnopedia de las peras, plátanos del Potosí
-estiramiento de los músculos, calentarse
antes del partido. Lo importante es el remate,
dicen los maestros desdeñando el medio,
la vida misma, jugándose al final,
a la coronación del acto, a la corona,
reyes, virreyes, cancilleres, cosas de ayer
secándose el sudor. Pessoa dice no,
“la única conclusión es morir”, dice Pessoa
y anuncia el poema del presente, el que no acaba
ni con el mundo, ni con el poema, ni con el lector
que lo espera desesperadamente con ansia
de redimirse en mí. Busquen a otro,
decía Carlos Martínez Rivas, yo no.


Poema Los maestros se juegan al remate - Eduardo Milán