La mujer ideal

Yo vi, cuando era muy niño,
En un camino desierto,
Una niña junto a un muerto
Orando el cielo por él:
Y la vi cómo en su angustia
La pobre niña decía,
“Ámalo. Virgen María,
Tanto como yo lo amé”.

Pasó un año y en la Iglesia
Meditabundo entré un día,
Y vi que la Iglesia decía

¡Téngala en paz el Señor!
Pregunté por qué lloraba
Aquel pueblo del desierto
Y me dijeron: “ha muerto
Nuestra Virgen, nuestro sol.”

Y al pie del féretro triste
En que a una mujer veía
En una imagen había
La Virgen de la Salud.
Pero nada eternizaba
Del muerto la angustia calma:
No había en el templo ni un alma
Ni una rosa en su ataúd.

Hoy hace ya mucho tiempo
Que murió la niña hermosa,
Y en su tumba hay una rosa
Rebosando siempre amor.
Y es que la adoran ya muerta
Como la adoraron viva,
Y un alma caritativa
Cuida siempre de la flor!


Poema La mujer ideal - José Martí