La moribunda

Bendito descanso
Te invoco con respeto y con pavor
Te venero y te huyo en las tinieblas
Te deseo entre las fiebres de mi cuerpo
Oh fiel compañero para siempre
Escucha este hilo de mi voz
Acógeme en tus brazos poderosos
Acúname dulcemente en tu paisaje
Sorpréndeme con tibiezas permanentes
Escóndeme como cría desplumada entre tus alas
Sacude el polvo de mis pies
Rocía de sueño mis entrañas
Inunda de agua dulce mis pupilas
Alisa las arrugas de mi frente
Acude a mi pecho y desanúdalo
Oh dulce sanadora de miserias
Paciente enemiga misteriosa
Te invoco con respeto y con pavor
Te venero y te huyo en las tinieblas
Te deseo entre las fiebres de mi cuerpo
Ven, acude ya y
Acaba para siempre este desvelo


Poema La moribunda - María Inés Zaldívar