La familia

¡Cómo imaginar que mi canto brillaría
En otras gargantas,
En otras tempestades cadentes, infernas, delirantes!
La ilusión no es más que mi fruto más audible,
Más estable, más mío.
Soy ave que de vuelos se engendra
Y mi corazón nada más que el respirar
Que de niños y flores se atraganta.
La sonrisa no es mía:
Allan la recicla,
Jorgito la agiganta
E Irma la enternece.
La soledad quedó en el atavío que mis manos segaron
Cuando el atardecer atardecía
Dentro de la noche que se me devenía
Mientras el vacío bañaba mi esperanza.
La canción no es mía sino de un aura
Que la noche despierta
Y las sonrisas de mis hijos madruga
Con su trinar de mariposas en busca de nidos.
¿Cómo encontrar entonces el secreto en los vientres
Que no he germinado?
Sólo puedo guturar una canción de cuna
Para renacer el momento de desengendración
Que de amor se multiplica.
Sólo tu forma de observar el ánimo del horizonte
Me vence con el canto de un bebé
Quien nace de entre las madrugadas en que,
Etílicamente,
Renazco de las soledades
Que el dolor purifica siempre
En el vientre que abro a la madrugada.


Poema La familia - Jorge Humberto Haguilar