(De Th. Gautier.)
Bajo los árboles viejos
Cuya sombra el suelo baña
Miro perdida a lo lejos
Una pequeña cabaña.
Todo en quietud allí vese,
La ventana no está abierta
Y el musgo grisoso crece
Sobre el umbral de la puerta.
Cual tibio aliento aromado
Que el frío condensa en nube
Humo tenue y azulado
En espiral de ella sube.
Del alma que allí reposa
Noticias a Dios le lleva
El humo que de la choza
En espirales se eleva.