HorÓscopo vertido en diciembre

Hay un horóscopo vertido en la venida de este diciembre. En las
Afueras del pueblo el frío se ha desanimado, pero ya sus alas de forastera
Frescura posaron en la quietud de los calendarios amañados a la espera
De sus entonados aires. Los pájaros han fijado montuosas residencias
Claves en los tendidos de electricidad, y una piadosa paloma recoge una
Pena, insostenible ya, ante la absoluta desgracias de no poder delinear su
Vuelo. Las calles se acongojan ante el reposo de los durmientes, sin
Embargo una banda de chicheros se ha desprendido – muy oscurito-,
Irrumpiendo con instrumentos de viento los telares del alba abombillada
Aún de estrellas distante sy hurañas como el perfil de los amors que ven
De largo. El resoplido de una vaca, arreada al matadero, el relincho
Chimbarón de una yegua o la cordialidad de estas montañas que
Imprimen siempre respeto, me han provocado pasionarias sensaciones
Que se dilatan todavía con la sonata de un chischil. Mientras, ventoleros
Horarios discurren en este delatar del tiempo con vacilaciones idénticas al
Señuelo de lamentos y algarabías. Así, madre espera convencernos con
La cena familiar suspendida en años por el éxodo y la rabiosa perennidad
De la lejanía, y mi recuerdo de noche buena, muchacha, te recibe en el
Salutado repique del campanario, con las velas de señales prendidas en
El altar de mis sueños.


Poema HorÓscopo vertido en diciembre - Ariel Montoya