Ha pasado la lluvia,
Y ha dejado
Un grito húmedo
Al fondo de la tarde.
Detrás de los cristales
-con los labios y el corazón cerrados –
Su alma abarca insaciables diluvios.
Siempre estarás ahí,
Asomada a la tierra
Que se abre y no calma su sed.
Para alcanzar
La dicha de la luz.
Y renacer desnuda,
Después, en la memoria.