El invierno comenzaba, apenas,
A mostrar su cuerno
-largo y temible –
De unicornio ciego.
Inquietante,
Surgía Nueva York
En la desesperanza de la madrugada,
Mientras yo – refugiada en un ático del Greenwich –
Observaba a través de la ventana
La calle desierta
Con su equívoca apariencia
De manso animal,
Tal vez
Un poco triste.