Estaba de mi edad en el florido
Abril, que fruto asaz me prometía,
Y de mi Flora en el regaço un día
Vi reposar al niño Amor dormido.
Las alas, que tan alto le ‘an subido,
Por no bajar, abandonado ‘auía;
Yo, que de zelos y de embidia ardía,
Tenté con ellas usurparle el nido.
Volar tenté, mas de la luz medroso
De tus soles, oh Flora, mudé intento,
Con el fracaso d’Ícaro avisado;
Que es más valor tal vez ser temeroso,
Y no siempre Fortuna da al osado
Fabor, ni quiere el gusto ser violento.