Ese silencio nuestro tan pérfido y rocoso
José Lezama Lima
Ese silencio nuestro tan pérfido y rocoso
se obstina en persistir, es como un eco mudo
que se pierde en el viento, es el grito desnudo
que brota de un dolor callado y amoroso.
Es un silencio duro. Antes fue generoso
árbol de mis palabras. Resistió cuanto pudo
al embate de un mundo ríspido, necio y crudo
que su sombra menguaba (su atributo frondoso).
A veces el silencio es materia del mundo,
o se ostenta en el aire o en el mar más profundo,
o se obstina, endurece y se convierte en roca.
Así escucho a Lezama con arena en la boca
y entiendo que el silencio, como el viento errabundo,
sopla aquí endurecido, cuando al amor invoca.