En tu cuerpo descubro, al ofrecérseme,
el rosa y el ciclamen y el violeta
de los geranios variopintos,
el dorado perfil de la cebolla,
el rojo restallar de la azalea,
la bondad de la papa,
el perfume del té,
la luz del cáñamo
y el negro resplandor del pensamiento.
(De Esos tus ojos, 1981)