El tamarindo

EL verde tamarindo bríndale al patio estrecho,
Sin hierbas y arenoso, sombra ceñida y mansa;
Y, dulce de Amistad Es y años, en el techo
De zinc de la vivienda su ramaje descansa.

De los soles blancuzcos, rígidos, no se cansa
El árbol oleoso, tremador y derecho;
Junto a él, el extático rumiador se remansa,
Distante del propósito, del afán y del hecho.

El patio reducido goza su compañía
En la uniforme y lenta seguridad del día,
Persistente en un ritmo despejado de lutos.

Me exalto cuando el árbol, en su mejor momento,
Esparce por el patio caliente y polvoriento,
Donde el lagarto inflámase, sus agridulces frutos.


Poema El tamarindo - Evaristo Ribera Chevremont