Esta tarde y parte de la noche
Volví a sumergirme en el espeso mar
Donde flotamos los seres y las cosas.
Bajé por perlas que mostrar a los hombres
Que temen siquiera el riesgo de la orilla.
Esta tarde y parte de la noche
Estuve en ese silencio, en esas profundidades
Donde el más infinito placer sería disolverse
Y supe que en todos los caminos
Hay monstruos para quien los teme.
Llegué nadando adonde no se ama ni se odia,
Sencillamente se flota sobre un eterno presente
Y todo lo que miras es tu contemporáneo:
Nada más traen las olas del atrás y el adelante.
Tomé allí esta perla y ahora te la ofrezco.
Pero cuando quise volver,
No vi a ningún hombre en la orilla.
No vi orilla. Todo es el mar.
Esos que temen la orilla
No saben que caminan en el mar.