El cielo destruido

(“¡Oh, cielo riguroso! ¡Oh, triste suerte!
¡Que tantas muertes das con una muerte!”)

El cielo destruido porque llora
Mi acongojado corazón humano,
No es el perenne cielo cotidiano
Donde el rostro del tiempo se cobra.

El hondo cielo que mi ser añora
Por ser de íntimo sol su meridiano,
Ese cielo cayó desde mi mano
Hacia una eterna noche sin aurora.

Nada queda de él. Sólo el recuerdo
A mitad del camino en que me pierdo
Alza el hueco fantasma de su nombre.

Cielo del ser mejor en su mañana.
¡A cambio del sabor de una manzana
Perdido para siempre por el hombre!


Poema El cielo destruido - Franklin Mieses Burgos