Delirio

Te quiero en mis vaivenes desvelados
Y en las rutas fantásticas del sueño.
Te quiero por las cosas que me dices
Con la voz muda que te quema adentro.
Te quiero en mis ataques agresivos
A la terca trinchera de tu miedo.
Te quiero en la sonrisa y en el llanto;
En la palabra y en el pensamiento.
Te quiero como el buque a la deriva
Que aflora el faro anunciador del puerto.
Te quiero en el Sermón de la Montaña
Y en la mejilla fiel del Nazareno.
Te quiero así, desesperadamente;
Desesperadamente así, te quiero.
Y aunque vuelvas el rostro cuando cruzo
Repudiando mi hoguera con tu hielo;
Y cierres el balcón de tus oídos
A la azul serenata de mis versos;
Y pongas un arcángel de custodio
A negarme el Edén con tu desprecio,
No podrás impedir que mis pinceles
Secuestren el más leve de tus gestos
Porque mucho de ti, de tus encantos,
Son los rasgos que afloran en mis lienzos.
Tesonero acicate de mis ansias,
Mi cruz, mi eterna inspiración, mi reto:
La que aspira a erigirse en mi enemiga
Y sólo se convierte en mi modelo.
Mujer que te interrumpes en esperas,
Esclava de relojes y proyectos;
Virgen pendiente de los azahares
Que aunque te rondan, los presientes lejos;
Niña Venus que sola y sin destino
Vegetas en un éter de recuerdos;
Muchacha que no sabes lo que pierdes
Como raíz que menosprecia el riego:
Voy a izar en el asta de tu ausencia
El raído pendón de mi tormento
Con una frase que jamás se borre
Ni ante el asombro vertical del tiempo:
Te quiero porque tú eres tú y… ¡me basta!
Te quiero, sí; te quiero, si: ¡te quiero!


Poema Delirio - Luis Mario