Delicta carnis

Carne, carne maldita que me apartas del cielo;
Carne tibia y rosada que me impeles al vicio;
Ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo
Por vencer tus impulsos, y es en vano, ¡te anhelo
A pesar del flagelo y a pesar del cilicio!
Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos,
Y se abraza a mis plantas Afrodita la impura;
Me sumerjo en la nieve, mas la templan sus ojos;
Me revuelco en un tálamo de punzantes abrojos,
Y sus labios lo truecan en deleite y ventura.
Y no encuentro esperanza, ni refugio ni asilo,
Y en mis noches, pobladas de febriles quimeras,
Me persigue la imagen de la Venus de Milo,
Con sus lácteos muñones, con su rostro tranquilo
Y las combas triunfales de sus amplias caderas.
…. …. …. …. …. …. …. …. …. …. ….
¡Oh Señor Jesucristo, guíame por los rectos
Derroteros del justo; ya no turben con locas
Avideces la calma de mis puros afectos
Ni el caliente alabastro de los senos erectos,
Ni el marfil de los hombros, ni el coral de las bocas!



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Poema Delicta carnis - Amado Nervo