cuando duermo me vuelvo solo el hueso
donde reposa mi alma de su encuentro
y azares con el tiempo, y con su adentro
insondable donde arde y sufre el seso,
y el corazón no manda al ojo, al beso
de la mujer donde acurrucado entro,
me pierdo y me salvo y me descentro
para sobrevivir mi propio exceso.
Y cuando me despierto, el universo
Me vuelve inútil, pensativo el verso
Y las zozobras sueltan sus rumores.
Que se congregan trémulos, tenaces,
O estallan conmovidos y fugaces
Para volver al sueño de las flores…