CrÓnica

No volvería el protector
De las antenas a trabajar encima
De las simas donde alientos
De áticos espigados contactaban antiguasendas
De las aves con electrónicos maniquíes que vivían
Dentro de cuatro rectas atendidas por extraños
Él que fue la forma más parecida al relámpago
Apagó en las tejas las transferencias
De los bravíoceanos mezcló a las melodías
De las enredaderas los silbidos que las fuentes
Rubricaban distraídas y nunca
Quiso entrar en casalguna
En las noches fosforescentes los hombres
Alzaban la frente procurando hallarle
(los pies del aire borraban relieves
Ruidos y prendas sólo el cielo de antenas
Vertebrado sólo famélicas cruces
Engullendo las miradas extraviadas)
Allíarriba se enrejaba la torpesgrima de
Las voces “quién evitará que las garras
Del tiempogro nos mutilen las muestras el mutismo
Será huésped vitalicio en las pantallas
Más vacías que nosotros quién
Se fue y celaba sin ser visto
Lo que nos abastecía los fundamentos”
(las instituciones no justificaron
Estos reclamos nadie sabía
Del aludido protector)
Anteayer en la monotonía estricta
De un desplobado callejón un televisor
Daba los primeros síntomas irreversibles
En su estado de coma – progresivamente
Rechazaba técnicos baterías videos – entre
Los trenos de la familia a quienes poco a poco
Los ojos se les iban menguando
(más adelante pudieron comprobar los efectos
Que expandían los tenedores extravagantes
Erguidos en las azoteas)
Y anteayer mismo tumbado por sadismo
De la escarcha el esqueleto de magnesio
De un gorrión desconocido yacía
Con el pico dirigido a una torre de cenizas
Que las horas iban distribuyendo
Por los barrios un pico tal vez atormentado
Al no custodiar ya jamás el hechicero metabolismo
La higiene seca de las antenas


Poema CrÓnica - Héctor Rosales