Cliente

CLIENTE de anatemas azules pródigo de cálculos nubosos

Naipe a naipe el clima aparece en tus pliegues de razón

Cayendo como un mensaje que juega a perturbar tus costumbres

Mellando la luz de los cánones con mezcla de aguas hostiles

Y cuando la paloma que fertiliza tu epidermis

Volando angustias maternales te devuelve al paisaje

Ya a tus espaldas la caza organiza en un alba discreta de aprendiz

Un gris espeso de desfiladero una lluvia de súbito abandono

Por donde melancólicamente vas hundiéndote

Como pradera que se filtra por su verde tradicional

En un silencio ceremonioso de suicida

Se propaga en tan profética desnudez

La idea del hombre formando pequeños sistemas

Se va y se viene entre el cielo y la tierra

Cerrando cuantas puertas pudieran salvarte

Sobre todo las que comunican con alta mar

Se teme que en tu fondo desperdiciando la tierra más íntima

Se permita el paso de la luna en el reflujo

La luna experiencia de rosas podridas pudridero de vientos parados

Que cierra el mar por no asustar el alba sonámbula

Cazando continuamente y hablándonos un dialecto delgado

Que llena de rodeos y otoño su lengua

Los animales no cambian de propósito por eso

Se aturden como personajes trágicos frente al reloj

Y caen como sueños por la abertura de tus párpados

Que disparan el perdón de un discreto destino

Sólo a veces se profetiza envejeciendo un poco las tintas más tenaces

Y se juega a los naipes la bruma sobrante

Y no siempre regresan a su cristal las palomas

Que a veces reciben el anatema en alta mar

Sólo tú cuando logras el ancho suficiente para hacer historia

Puedes disculparlo todo sin peligro de inundación


Poema Cliente - Luis Álvarez Piñer