El tiempo regresó – en un instante-
a la casa donde mi juventud
quiso comerse el cielo.
Lo demás bien lo sabes…
Otros llegaron con sus palabras
y sus cuerpos,
buscándome dolorosamente
o dejando la niebla del camino
entre mis pobres manos.
Lo demás es silencio…
Hoy tengo tus Poemas en mis lágrimas
y el deseado mensaje – tan tuyo-
entra en mi corazón con mil años de ausencia.
Lo demás es poseer este milagro
y sentirme a orillas del Gran Sueño
como una rosa nueva.
"Dame tu mano al fin, eternamente”