CabaÑuelas

Una ráfaga de aire
acerca las nubes
no hace mucho inofensivas
más allá de la ventana.
En algún lugar ladra un perro.
Los días
también son ese apresurado remolino
de papeles y polvo.
El cerro ha perdido color.
Mi mujer
hace un comentario
que se rompe con el trueno.
Su mano
vuelve a mi mano.
El chubasco enfría la tarde.
Recordé que estábamos despiertos
y me abstuve de matarla.
La besé.



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Poema CabaÑuelas - Eduardo Zambrano