Bien sé que eres soberana,
bien sé tu gran majestad,
bien sé que eres la deidad
que rayos de Sol emana;
bien sé que todo se humana,
señora, a tus pies, bien sé
que soy sólo esclavo, y que
puede mi amor destruirme;
pero si advierto morirme
de amor, señora, ¿qué haré?