Anfiteatro de anatomÍa

Cartílagos de la noche, adormeciéndose,
Ofrecen en este altar
La persistencia feroz de la memoria.
¿Cómo una incisión tras el enjambre?
Procesiones veneran el umbral giratorio.
¿De ese ritual exhumas
Un salterio con labios de cráter de murciélago?
Sube la sangre de Avicena
Por las escalinatas locamente tardías:
“-De esta luz me envuelves,
De esta luz me sepultas.”
Tiemblo el temor en las arterias del mamífero
Ardiendo en neardenthal y en homo sapiens.
Carbones fríos entran en la boca del cisne.
¿Qué muro dentro del muro guarda este cráneo,
Tejiendo las sinapsis del error como un torrente?
¿Adónde el rostro de Vesalio
Fecundador de diamantes?
Porque la herida es de barro
Y serpentea (siglo a siglo) su impostura de bilis.
Cada herida traicionará las sublimes
Hilachas del nacido.
Por eso abro el corazón.
Abro este fósil.
Abro el tatuaje.


Poema Anfiteatro de anatomÍa - Manuel Lozano