Reconozco, alma mía, tu candidez.
Sé que malherida mientes
Detrás de una sonrisa
Por no devolverle al mundo
Su verdad y su miseria.
Pero reconozco también tu pereza,
Tu desprecio, tu indiferencia;
Sonríen cuando tú sonríes
Y dejan creer que crees
Que tus amigos son, al fin y al cabo,
Tus amigos, que tus amores
Te quieren según dicen, vamos,
Que te quieren, que esta vida, en fin,
Es la vida, más o menos.