Amor y gloria

¡Sobre arena y sobre viento lo ha fundado el cielo todo! Lo mismo el mundo del lodo que el mundo del sentimiento. De amor y […]



Cantares

Mas cerca de ti me siento cuanto más huyo de ti, pues tu imagen es en mí sombra de mi pensamiento. Nunca, aunque estés quejumbrosa, […]



La carta

Mi carta, que es feliz, pues va a buscaros, cuenta os dará de la memoria mía. Aquel fantasma soy que, por gustaros, jugó estar viva […]



Tu boca

Para formar tan hermosa esa boca angelical, hubo competencia igual entre el clavel y la rosa, la púrpura y el coral. Mintiendo sombras del bien, […]



Los padres y los hijos

Un enjambre de pájaros metidos en jaula de metal guardó un cabrero, y a cuidarlos voló desde el otero la pareja de padres afligidos. – […]



Propósitos vanos

Padre, pequé, y perdonad si en mi amorosa contienda, se lleva el viento, a mi edad, propósitos de la enmienda. EL CONFESOR – ¡Siempre es […]



A unos ojos

Más dulces habéis de ser si me volvéis a mirar, porque es malicia, a mi ver, siendo fuente de placer, causarme tanto pesar. De seso […]



Am. b

Tanta virtud tu corazón inspira, que piensa el vulgo de entusiasmo lleno, que, al mirarlo tan bueno, el mismo Dios que lo crió lo admira.



Filosóficos-morales xx

Te enseñó, pues quisiste, toda su ciencia, ¿y hoy le preguntas ¡triste! por tu inocencia? ¿Cómo ¡imprudente! querías, siendo sabia, ser inocente?



Am. l

Cantar quise tus ojos, Luisa mía, mas fue gentil quimera: ¿cómo su lumbre retratar podría, si de esos ojos, que cantar quisiera, nadie el color […]



La vida humana

Velas de amor en golfos de ternura suelta mi pobre corazón al viento, y encuentra, en lo que alcanza, su tormento, y espera, en lo […]



Amorosos xix

Tras ti cruzar un bulto vi por la alfombra; y era tu sombra. ciego el puñal sepulto… ¡Cuánto, insensato, te amo, que hasta de celos […]



Epigramáticos xxiii

Si es fácil una hermosa, voy y la dejo; si es difícil la cosa, también me alejo. Niñas, cuidad de amar siempre con fácil dificultad.



Amorosos xx

Que es matarme, confieso, el olvidarme: aborréceme, que eso ya es recordarme. Por Dios le pido que me entregues al odio, mas no al olvido.



La duda

Tanto quiero creer, que no te creo, dicha y tormento de la vida mía; veo tu amor tan claro como el día, mas lo anubla […]



A felisa

El día de su casamiento con D. Salustiano de Olozaga Aunque a la aurora temores, y al mismo sol des enojos, te sientan con mil […]



La rueda del amor

Aquellas niñas hermosas que en suma beldad conformes, teniendo la tez cual nieve, tengan los ojos cual soles, y el alma sintiendo, tiernas, herida de […]



El descreimiento

A S. M. la Reina Doña Isabel II Más que la luz de la razón humana, amo la obscuridad de mi deseo, y más que […]



La compasión

– Niña, ¿por qué, desvelada, suspiras con tal empeño? – El porqué, madre, no es nada; sólo me siento hostigada por las quimeras de un […]



Humoradas

La niña es la mujer que respetamos, y la mujer la niña que engañamos. Te morías por él, pero es lo cierto que pasó tiempo […]



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