Árboles

Ignoramos el sueño cerrado de los árboles,

Su dicha vegetal.

Nos inquieta su tibia cercanía

Cuando un atisbo de fuego presentimos. Hondos

Son sus anillos, los nervios y las venas

De savias encendidas.

Cuando el ala de un pájaro,

O el viento en el otoño los agita, una música

De platas apagadas y metales celestes nos envuelve.

Y nos miran entonces con párpados lejanos,

Desde mudas raíces

Y secretos países abisales.

Poema Árboles - Miguel Florián